SIN TRADICIÓN NO HAY RUPTURA
Sin tradición no hay ruptura, como no puede haber ateo sin concepto de deidad.
Como recordaron Eugenio d’Ors y Julián Marías, la creación auténtica no nace ni de la moda ni del vacío. Un verdadero estilo respira el aire de su tiempo sin someterse a él, del mismo modo que toda innovación es siempre la introducción de algo nuevo en lo que ya existía. No hay innovación sin tradición, ni movimiento histórico sin novedad esencial. Cuando lo nuevo se reduce al gesto exterior, se vuelve efímero; cuando la tradición se repite sin vida, se convierte en rutina. La obra verdaderamente contemporánea no es la que proclama su ruptura, sino la que transforma el legado recibido hasta hacerlo decir lo que antes no decía.
Cuando la tradición se desconoce, la ruptura no es valentía: es ignorancia.